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La Carta de la Semana (26/1/2018): "UN DÍA ALGUIEN ME ACOMPAÑÓ..."


Para andar por las veredas de esta vida la soledad es mala compañera.

La vida en sociedad nos ofrece la gracia de encontrarnos con otros en el camino. Tal vez no se dirigen exactamente al mismo lugar, pero recorren el mismo camino. El ritmo de mi andar se encuentra con otros andares, con otros ritmos, pero caminamos juntos. Así es el caso existencial de todos. Todos podemos decir que en buena parte de nuestro camino, alguien estaba a nuestro lado, "alguien me acompañó".

Así ocurre en la dimensión humana y educativa, en la evolución psicológica, en el crecimiento espiritual... En cualquier ámbito humano nos hemos encontrado con personas que nos han acompañado. Algunos lo hicieron bien, otros de forma mejorable, pero todos nos ayudaron en nuestra maduración para ir saltando ese misterioso espacio de nuestras etapas biográficas. Tal vez era el maestro, tal vez un amigo mayor, seguro que nuestros padres, tal vez era catequista o nuestro sacerdote, muchos, diferentes, ellos nos acompañaron. Somos el resultado milagroso de muchas compañías. De muchos acompañamientos.

Esta pasada semana he participado en un curso sobre el acompañamiento. El resumen de lo trabajado podría formularse así: "sólo quien ha sido acompañado y es acompañado puede ser un adecuado acompañante". En este marco he pensado mucho en aquellos que a lo largo de mi vida me han acompañado. Y he encontrado un rosario, un racimo de personas a las que puedo calificar como acompañantes. Y en este espacio quiero hacer memoria agradecida. Decirles a todos que muchas gracias por haber estado cuando fue necesario que estuvieran.

Acompañar es ayuda para recorrer juntos un mismo camino con la asimetría natural propia de la experiencia. Se trata de sostener al otro, sugerir posibilidades, indicamos, orientamos, animamos, ayudar, compartimos la vida. Acompañar es un misterio sagrado para el que hay que descalzarse de toda prepotencia. La educación tiene contenido, claro; pero el camino educativo se conjuga con el verbo acompañar.

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