Ir al contenido principal

La Carta de la Semana (24/09/2014): "STEPHEN HAWKING"



Stephen Hawking, en una entrevista en exclusiva al periódico El Mundo al inicio de esta semana, ha dicho que para él, en su opinión, Dios no existe. Creo que es estimulante una afirmación de este calado. Entiendo que nadie es indiferente ante ella, bien por ser creyentes y sentir el agujón de la duda, bien por no ser creyente y ver confirmada en palabras de uno de los mejores científicos y divulgadores de la ciencia, sus postulados. Tal vez alguno, desde una postura agnóstica ante el hecho religioso, considere que se trata de una afirmación indiferente.

Pero, les confieso, que para mí no es una afirmación indiferente. Creo que ante el misterio de la trascendencia, todos debemos situarnos. A mí, una afirmación de esta envergadura, me parece un acto público de “situarse” por parte de Stephen Hawking. Y hemos de agradecerle la sinceridad. Otro tema distinto es si vincular “ciencia” con “ateísmo” es metodológicamente adecuado por su parte. Porque dicha vinculación haría a Dios objeto del conocimiento científico; y si lo fuera, de ninguna manera sería objeto de fe.

La ciencia es vital. Es muy importante. Los avances en el campo científico son gigantescos. Pero la “ciencia” no es la única forma de conocimiento verdadero. La realidad exige al científico un poco más de humildad epistemológica. Tanto para afirmar que Dios existe, como para afirmar que no existe, para ambas afirmaciones, hace falta un acto de fe.

A partir de la modernidad se ha reducido la ratio a razón instrumental, de donde fe y ciencia han sido contrapuestas con frecuencia. Hawking es una prueba de ello. A mi juicio existe un tipo de relación en la articulación entre la fe y la ciencia, mediante un diálogo que hace posible la integración de ambas. La autonomía, la distinción (no la separación) y la complementariedad (no la invasión del campo del otro) son los rasgos de una relación correcta y fecunda entre los saberes.

El sentido del dolor, el sufrimiento y la muerte es un tema que no se le puede pedir a la “ciencia”; tal vez sea la filosofía o la teología más aptas para dicha respuesta. Cuando a alguien experto en finanzas o en historia o en filología se le ocurre participar en un debate y hacer una afirmación relativa a la cosmología, no sin razón, a dicha acción se denomina “intrusismo”. Agradezco a Hawking que se sitúe ante el hecho religioso.

Comentarios

  1. Hawking dice en esa entrevista que "La religión cree en los milagros, pero éstos no son compatibles con la ciencia". Esta afirmación no es incompatible con ser científico y ser creyente. Sin embargo, como bien dices, Juan Pedro, que un "notable" como Hawking haga esa afirmación, sirve de punto de apoyo y de horizonte de definición para quienes no tienen fe, justificando además a todos aquellos que (por diferentes motivos) son anti-católicos.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Muy buen artículo D. Juan Pedro. Excelente: "... Porque dicha vinculación haría a Dios objeto del conocimiento científico; y si lo fuera, de ninguna manera sería objeto de fe." Muchas gracias y un abrazo.

      Eliminar

Publicar un comentario

Entradas populares de este blog

La Carta de la Semana (8/6/2018): "MIEDO A LA TRASCENDENCIA"

Nadie debe sentirse obligado a realizar un público reconocimiento de la realidad divina si su conciencia se lo impide, por supuesto. Por ello, si D. Pedro Sánchez no considera que debe jurar el cargo, o siquiera prometerlo delante de signos religiosos, que no lo haga. No nos debe preocupar ni debemos dejar de respetar la libertad y la conciencia individual de cada una de las personas. Una sana laicidad admite esta posibilidad, y la contraria, desde el respeto a la libertad que nos garantiza a todos los españoles nuestra Constitución. Jure o prometa, lo importante es que respete el texto constitucional y sirva como presidente del Gobierno a todos los españoles, sean creyentes o no lo sean, respetando también, en su caso, nuestra libertad de conciencia y religiosa.

Lo que no debiera haber en nadie es miedo a Dios. Miedo a la trascendencia. Esa sutil sensación de que la religión no es buena, que la fe no humaniza, que la trascendencia es un impedimento a la libertad y no una verdadera pl…

La Carta de la Semana: (9/3/2018): «EL VIÑEDO DE RAQUEL»

Bienvenido todo esfuerzo por promover la equidad y la promoción de los derechos de la mujer. Bienvenido el grito feminista que busca desterrar el horroroso ocultamiento del genio femenino de la mitad de la humanidad. Mucho se ha andado en esta dirección durante los últimos siglos, pero aún queda camino por andar para que la humanidad sea un sano conjunto de hombres y mujeres libres e iguales, en el que las diferencias sean contempladas como riqueza y no como esquinas de debilidad y marginación. Dignos e iguales, dignos y diferentes. Bienvenido todo esfuerzo por conquistar la igualdad de derechos de todos los seres humanos.

No todo feminismo busca la promoción de la mujer. Es curioso que podamos decir esto. Hay feminismo a que olvidan aspectos fundamentales de la mujer y que, al negarlos, en lugar de libertad y bien siembran esclavitud y mal. Hay realidad vinculadas esencialmente a la mujer que no son promovidas, sino enterradas cultural y políticamente en muchos estados. Hará falta ge…

La Carta de la Semana (04/05/2018): "CANTIDAD Y CALIDAD"

En la reflexión Bioética en torno al final de la vida y los cuidados paliativos se suele utilizar aquel axioma que dice "no se trata de dar más años a la vida, sino más vida a los años". Porque en ocasiones le damos mucha importancia a la cantidad, pero a la postre la cantidad siempre es limitada. Lo que verdaderamente satisface nuestra vida es la calidad de los años vividos. Los números, por muchos que sean, siempre terminan, siempre son escasos. El el sabor con el que hemos vivido cada día de nuestra vida. Es la calidad, es la calidez...
Hemos contemplado esta pasada semana la memoria judicial de un gesto de la fiesta de San Fermín de hace dos años. Y nos hemos sentido sorprendidos e indignados porque para algunos lo bueno es la cantidad, el número, mientras que la dignidad de la persona, el respeto a la libertad de los otros, la calidad de la fiesta fue ninguneada. No todo es la cantidad.
Hemos contemplado al niño Alfie, un bebé británico al que se le prohibió salir de s…