Poner el reloj a “0”


Volver a empezar la espera. Aprender otra vez a mirar el tiempo no como una cuenta atrás, sino como una oportunidad para ilusionarnos. Porque la vida, en el fondo, consiste en eso: en caminar esperando, en avanzar confiando, en ser peregrinos de esperanza. 

En Los Realejos el calendario tiene un latido especial: de fiesta de la Cruz a fiesta de la Cruz. Cuando terminan los fuegos, ya comienza silenciosamente la espera del próximo mayo. Y en esa espera se guarda la memoria, la emoción compartida, el deseo de volver a encontrarnos. 

Quizá también nosotros vivimos así, aunque a veces no lo sepamos. Esperando una llamada, una reconciliación, un abrazo, una respuesta, un nuevo comienzo. Esperando razones para seguir creyendo que merece la pena caminar. 

La pregunta permanece encendida junto al reloj detenido en cero: ¿y tú… qué esperas? 

Comentarios