«SU LIGERO PESO»


Nadie duda del color mariano que ha tenido este verano entre nosotros. La coincidencia de las bajadas de las imágenes de la Virgen de Los Reyes (El Hierro) y de la Virgen de La Nieves (La Palma), así como la de El Carmen (La Gomera) y lo que nos queda aún en Santa Cruz de Tenerife (La Candelaria), le han dado a este verano un especial olor mariano en nuestra experiencia de fe. Hasta el Obispo se estrenó bajo el peso de las imágenes en sus traslados. Digamos que un ligero peso, porque se trata de la Madre. Igual que “para casa, nada pesa”, como dice el dicho, “el peso de mamá siempre es ligero”. Siempre será más lo que ella nos cargó que lo que nosotros podremos cargarla. La fe es una experiencia de liberación tal que aligera el peso del vivir. No porque nos disimule la realidad y sus dolores, sino porque nos ofrece la certeza de que todo tendrá sentido. A eso se le llama esperanza. Y de esta esperanza sabe mucho el ligero peso maternal de María Santísima. Este olor alcanza niveles de aroma, y este peso de verdadero vuelo.

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