Ir al contenido principal

La Carta de la Semana (15/6/2018): "APRENDER A DEJAR"

Hay que saber llegar y hay que saber irse. Porque hay tiempo de nacer y tiempo de morir, tiempo de sembrar y tiempo de recoger, tiempo de destruir y tiempo de construir. Hay que aprender a dejar. De la misma manera que hemos de saber envejecer, para que los últimos años de nuestra vida puedan ser vividos plenamente, hemos de saber ceder el testigo a otros que vengan detrás de nosotros. No somos dueños de la realidad, sino meros administradores. El tiempo es superior al espacio. Y hemos de aprender a gestionar el tiempo, conjugándolo en todas sus formas: en pasado y en futuro, haciéndonos protagonistas del presente.

Esta es una verdad poco teórica. La existencia nos ofrece múltiples formas para aprender esta lección fundamental. Dejamos la casa para ir a estudiar; dejamos la familia para asumir un matrimonio; dejamos una posibilidad al asumir otra… Y en este asumir y abandonar, se va configurando nuestra biografía. La libertad se convierte en ocasión de crecimiento. Pues una opción acogida es siempre una ocasión de crecer. Ir hacia un lugar nos exige abandonar el espacio que ocupábamos.

Cuánto recuerdo aquellas expresiones de simbología vocacional que D. Damián nos ofrecía en una meditación de Ejercicios Espirituales. «Si Jesús te dice “ven”, has de abandonar el lugar en el que estás y has de seguirlo; Él no te ha prometido una misión. Tú no te has consagrado a una misión, sino a una Persona. Y esa Persona te dará siempre la misión».

Lo mejor siempre está delante. Está por llegar, por venir, por aparecer. Sea lo que sea. Porque el tiempo es superior al espacio. El tiempo es eterno; el espacio limitado. Y así, como con los hilos de la historia, se va tejiendo nuestra biografía. Y, con ella, se va configurando nuestra personalidad. Somos la suma de lo que hemos vivido y de lo que viviremos. Somos una tela que se adhiere al mantel de la humanidad. Un trocito de tiempo que recibir y que dejar, que asumir y que entregar.

Y en ese tic tac de temporalidad, mirar con una mirada sincera que reconozca los errores y los aciertos. Y agradecer y pedir perdón. Y mantener la mano en el arado con la mirada fija en Aquel que ha iniciado y completa nuestra vida. Escondernos en Él reconociendo que todo es don y todo es gracia. Escondernos en su mirada y apoyarnos en su libertad. E ir aprendiendo a dejar lo que tiene otro dueño que nos ha dejado administrar durante un instante lo que siempre será Suyo.

El reto de aprender a dejar.

Comentarios

Entradas populares de este blog

La Carta de la Semana (7/9/2018): EL CRISTO DE LA LAGUNA

En una entrevista publicada en la presa el pasado domingo, la entrevistada, una novelista hispanoamericana que acaba de publicar una nueva novela sobre historias vitales apelaba a reescribir las historias de la Biblia. Nos contaba que su infancia había estado envuelta en el entorno de una Iglesia de América latina, en la que imágenes de hombres ensangrentados y muertos y mujeres sumisas eran medios para encomendar la protección de su vida, lo que a ella no le resultó coherente. 
Y pensaba yo, en vísperas de las fiestas del Cristo, si la imagen muerta del hombre que yase en el madero ¿es una imagen que libera o que humilla la humanidad? ¿Genera miedo o alivio? ¿Por qué la atracción que despierta en unos y el rechazo en algunos?
La imagen del Cristo de La Laguna, como tantas otras imágenes de tantos cristos, es la representación simbólica de la humanidad misma, lacerada y dolorida por tanto mal del que apartamos la mirada porque nos critica nuestra misma incapacidad para conmovernos, y…

La Carta de la Semana (8/6/2018): "MIEDO A LA TRASCENDENCIA"

Nadie debe sentirse obligado a realizar un público reconocimiento de la realidad divina si su conciencia se lo impide, por supuesto. Por ello, si D. Pedro Sánchez no considera que debe jurar el cargo, o siquiera prometerlo delante de signos religiosos, que no lo haga. No nos debe preocupar ni debemos dejar de respetar la libertad y la conciencia individual de cada una de las personas. Una sana laicidad admite esta posibilidad, y la contraria, desde el respeto a la libertad que nos garantiza a todos los españoles nuestra Constitución. Jure o prometa, lo importante es que respete el texto constitucional y sirva como presidente del Gobierno a todos los españoles, sean creyentes o no lo sean, respetando también, en su caso, nuestra libertad de conciencia y religiosa.

Lo que no debiera haber en nadie es miedo a Dios. Miedo a la trascendencia. Esa sutil sensación de que la religión no es buena, que la fe no humaniza, que la trascendencia es un impedimento a la libertad y no una verdadera pl…

La Carta de la Semana (20/7/2018): "HUMILDAD, COMFIANZA Y ESPERANZA"

Para comenzar cualquier actividad, cualquier obra, por muy experto que creamos ser, necesitamos tres actitudes o virtudes como tres patas necesita una butaca para equilibrar su capacidad de soportar al cansado.  Comenzar con humildad. Otros antes de ti ya han andado esos caminos. Otros ya tienen experiencias que pueden compartir contigo. Somos, como dice el filósofo, enanos a hombros de gigantes. La historia es un gigante sobre el que nos situamos y, ojalá, estiremos al gigante un poquito más, al menos no le estorbemos en su desarrollo natural. A la altura de la vida en sociedad en la que estamos, lo que otros han hecho es necesario conectarlo y acogerlo, entenderlo y asumirlo, si queremos empezar con buen pie. No se trata de escribir tu nombre en la historia de la humanidad, sino que la humanidad sea mejor cuando termine mi historia. Comenzar con confianza. Esa actitud que nace de la certeza de que las obras merecen un acto de fe. Dios es el primer interesado en que la realidad respond…