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La Carta de la Semana (04/05/2018): "CANTIDAD Y CALIDAD"

En la reflexión Bioética en torno al final de la vida y los cuidados paliativos se suele utilizar aquel axioma que dice "no se trata de dar más años a la vida, sino más vida a los años". Porque en ocasiones le damos mucha importancia a la cantidad, pero a la postre la cantidad siempre es limitada. Lo que verdaderamente satisface nuestra vida es la calidad de los años vividos. Los números, por muchos que sean, siempre terminan, siempre son escasos. El el sabor con el que hemos vivido cada día de nuestra vida. Es la calidad, es la calidez...

Hemos contemplado esta pasada semana la memoria judicial de un gesto de la fiesta de San Fermín de hace dos años. Y nos hemos sentido sorprendidos e indignados porque para algunos lo bueno es la cantidad, el número, mientras que la dignidad de la persona, el respeto a la libertad de los otros, la calidad de la fiesta fue ninguneada. No todo es la cantidad.

Hemos contemplado al niño Alfie, un bebé británico al que se le prohibió salir de su país para recibir un tratamiento ante una enfermedad rara considerada terminal por los médicos que le atendían y al que se le desconetó de su soporte vital. Y vuelve a sobrevolar la importancia de una sola vida ante la que que se ofrecen todos los medios posibles, aunque no sea la cantidad el argumento fundamental del operativo ofrecido.

Más allá de estas noticias, cada uno de nosotros puede releer su propia experiencia en muchos aspectos de la vida personal en la que nos sorprendemos deliberando sobre la cantidad o la calidad. Cuando unos padres piensan en el número de sus hijos, en el tamaño de la casa que compran, en el trabajo cuyo contrato firman. Siempre juega en el estadio la lucha entre cantidad y calidad. 

San Francisco Javier cambió su vida ante una frase escuchada en una homilía de un templo francés: "¿De qué vale ganar el mundo entero si malogras tu vida?" Ante esa pregunta decidió ganar su vida, aunque en cantidad de años acabara anticipadamente como mártir. Le dio sentido a su vida, prefirió la calidad, frente a la anterior búsqueda de cantidad.

Lograr sentido en nuestra vida es lograr la calidad que da al corazón de las personas lo que nada puede dar. La sed de felicidad que anhelamos no la sacian toneladas de mar, sino un pequeño vaso de agua fresca. 

Si hay cantidad, pues bien; lo que no debe faltar es la calidad en nuestra vida.


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