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Mostrando entradas de diciembre, 2017

La Carta de la Semana (29/12/2017): "LOS INOCENTES"

El 28 de diciembre se celebra la tradición de engañar, en actitud de broma, a los amigos. Hunde sus raíces esta tradición de la matanza de los niños inocentes por Herodes intentando eliminar el peligro de un usurpador del reino. ¡Qué lejos estuvo Jesús de usurparle su reinado! Les dijo a los Magos: "Id a adorarlo y, cuando lo encontréis, avisadme para ir yo también a adorarlo". Mentira; lo que quería era eliminarlo, como hizo luego con los niños menores de dos años. Una tragedia que nos invita a usar en este día la mentira como broma... Pero aquella tragedia no fue una broma. La muerte de otro nunca es una broma. Nunca es una broma la muerte de un inocente. No lo es, aunque el que muere sea culpable. Porque la vida es un don que acogemos, no el resultado de una manufactura. Los dones se acogen, se reciben, se agradecen. Si yo soy autor, yo puedo eliminarla. Pero si no soy yo su autor, solo me cabe acogerla. La memoria de los santos inocentes debe llevarnos al serio convencimi…

La Carta de la Semana (22/12/2017): "LO QUE PRODUCE LA ALEGRÍA"

La Carta de la Semana (8/12/2017): "NOCHES CON ALMA"

La Carta de la Semana (8/12/2017): "FALTAS TÚ, VEN"

Si faltas tú, no estamos todos, y no nos podemos sentir contentos. El descarte, la ausencia, las faltas no son buenas socialmente. El otro es parte de mi, hasta tal punto que, aunque parezca no importarme, si lo pienso bien, lo añoro. No fuimos pensado para la autocomplacencia, para contentarme con la soledad, para el aislamiento y el individualismo. No nos es satisfactorio. "No es bueno que el hombre esté solo.

Por eso, ven; faltas tú.

Este es el lema elegido por la Iglesia Nivariense para el tiempo de Adviento de este año. Será una frase que veamos muchas veces si entramos en un templo. Hay quien nos echa de menos, nos echa en falta. Para los otros somos importantes. Los otros lo son para mí. Aprendemos nuestro nombre porque los otros nos llaman por él. Nuestro nombre lo es para los otros, para que ellos nos conozcan y distingan; yo no lo necesito. El otro es quien me da nombre. Por eso, si no está, lo echo en falta.

Nos han maleducado indicándonos que el objetivo es la autonomí…